Entremuros y la ciudad histórica compostelana ¿Dinamizar o dinamitar?

Hosteleros nocturnos y habitantes: el matrimonio imperfecto

Todos coincidimos en que lo óptimo sería que los intereses de hosteleros nocturnos y habitantes de la ciudad histórica fueran compatibles, pero la hostelería nocturna incumple reiteradamente las ordenanzas y desequilibra la balanza​. Los afectados por el ruido nos quejamos de los excesos y los abusos que convierten la noche compostelana en una ciudad sin ley y a la vez reclamamos a las autoridades municipales que tienen las competencias para hacer cumplir la normativa que actúen para reestablecer el equilibrio en esta ciudad, en este ecosistema alterado que poco tiene de Smart City, y mucho de Ciudad Sonámbula o Ciudad Resaca.

Defensa de la impunidad:

A los vecinos nos parece inaceptable que la Asociación Cultural Cidade Vella pretenda que esta ciudad sea una ciudad ruidosa, los que vivimos aquí reclamamos una ciudad que tenga unas condiciones ambientales y acústicas que garanticen una mínima calidad de vida, como amparan la constitución española y las leyes vigentes. Y es competencia del Concello hacer cumplir las normas.

Si los bares esmorecen ¿que le está pasando al comercio local?

El Sr. Villasenín, representante de la citada Asociación y propietario del Bar Musical (?) (sic) A Reixa en Rúa Tras de Salomé, da su opinión acerca del ruido (La Voz de Galicia 9/12/2014) y declara en la entrevista que lo que hace falta en el casco viejo precisamente es «ruído e xente durante todo o día». Pero la opinión de la mayoría de los que vivimos aqui es muy distinta, la ciudad histórica está saturada de ruido y si “esmorece” es fundamentalmente por la expulsión de residentes aquejados por la lacra del ruido nocturno. ¿Es esto dinamizar o dinamitar? más bien lo segundo.

Las infracciones del ruido en Santiago de Compostela:

Los incumplimientos de la hostelería nocturna son básicamente los siguientes:
a) locales nocturnos que incumplen el horario de cierre de forma reiterada​
b) locales que realizan actividades no autorizadas, como actuaciones musicales en directo, denominadas “música en vivo
c) locales con licencia de bar y con enormes altavoces, cuando no pueden tener amplificación y solamente están autorizados a tener televisión o hilo musical

A esto se suma la ausencia de limitación en la concesión de licencias por parte del Concello, que dió como resultado una alta densidad de locales musicales con la consiguiente acumulación de personas en el exterior que ocasionan unos niveles de ruido totalmente inaceptables. Se han declarado varias calles como Zona Acústicamente Saturada pero no se ha intervenido para mejorar la calidad acústica medioambiental, que sigue siendo nefasta a causa de los incumplimientos de los locales y la falta de control del Concello, hasta convertir a Santiago de Compostela en un Territorio Comanche.

Territorio-Comanche

La indefensión del pueblo:

El informe del Valedor do Pobo (Defensor del Pueblo) de 2013 sobre contaminación acústica refleja de forma contundente estos incumplimientos y requiere al Concello a corregirlos. El Valedor do Pobo solicitó al Concello en agosto de 2014 que contestara las quejas de los vecinos y entrado el año 2015 aún sigue esperando. ¿Para que sirven estas instituciones burocráticas? 

El ruido:

La actividad de cada establecimiento público tiene que ser la que le corresponde según la licencia concedida por el Concello. Así un bar, café, café-bar, cafetería o restaurante del Grupo I no puede tener música ni altavoces o amplificadores. Solo se les permite tener televisión, radio o hilo musical sin amplificación de sonido. (Ordenanza de Ruidos art. 44.6 nota 5 (BOP nº 294 de 24 de diciembre de 2003) y Decreto 292/2004 de espectáculos públicos y actividades recreativas de Galicia. (DOG nº 245 de 20 decembro de 2004).

¿Algo que ocultar?

​El Concello de Santiago de Compostela publica en su web el minucioso listado de terrazas autorizadas y también el nombre completo de los músicos callejeros, pero aunque lo hemos solicitado por registro no quiere publicar el tipo de licencia de los locales de hostelería, un listado que ayudaría mucho a clarificar esta situación en la que todos los gatos son pardos, porque ya sabemos que en la noche todo se confunde… Los ciudadanos compostelanos queremos saber a que grupo pertenece cada uno de los locales de hostelería, cuales pertenecen al GRUPO 1 (Bar, café, cafetería, restaurante) y cuales del GRUPO 2 (Café-bar especial, Pub). Porque los locales con licencia del GRUPO 1 no tienen autorización para colocar altavoces, pero si uno se da una vuelta por los locales de la hostelería compostelana comprueba que la mayoría de ellos los tienen muy a la vista tanto de los clientes como de los inspectores y policías. Los únicos locales que pueden realizar actuaciones musicales en directo sin autorización especial son los del GRUPO 3.  
Nos hacemos por ello muchas preguntas:
¿Por qué muchos bares con licencia del GRUPO 1 tienen unos enormes altavoces?
¿Por qué esos bares GRUPO 1 anuncian conciertos (o música en vivo) con total impunidad y desfachatez en la prensa local y las redes sociales?
gafas de palo
¿Dónde está la transparencia que pregona y enarbola el Concello de Santiago?
¿Por qué se oculta esta relación del tipo de licencias que ayudaría a reconocer a los incumplidores?
¿Por qué tanta opacidad y complicidad con los infractores?
¿Por qué no se publican con antelación suficiente las actuaciones musicales con autorización especial?
¿Y que pasa con las zonas saturadas? El Concello las ha deslindado e identificado, pero nadie sabe como ha sido. ¿Cuántas son? ¿Dónde están? ¿Que significan?
Los coruñeses pueden saber cuales son sus zonas saturadas, pero no los compostelanos.
El Concello de Vigo tiene en su web mucha información dedicada a este importante asunto, incluído un Plan de Acción contra la Contaminación Acústica. Años luz nos separan.

El futuro (¿o el presente?)

En esa ambigüedad de licencias, ganan siempre los hosteleros incumplidores, por el desconocimiento de los vecinos al no saber si el local tiene licencia de bar o pub ​y desconocer cual es el horario de cierre, porque según el tipo de licencia el horario de cierre es diferente. Esto obliga al ciudadano a iniciar un procedimiento administrativo con asesoramiento legal que muchos no están en condiciones económicas de asumir. Solo queda entonces resignarse con detrimento de la salud o exiliarse a otro barrio más tranquilo, como Fontiñas o a ciudades refugio como Ames o Milladoiro.
Consideramos que para regenerar y revitalizar la ciudad histórica, para fijar y atraer nuevos habitantes, es necesario iniciar con decisión varias acciones: limitar las actividades generadoras de ruido nocturno, facilitar la apertura de negocios compatibles con la habitabilidad, planificar y ordenar los usos de los edificios, facilitar la accesibilidad de los habitantes en vehículo propio, crear bolsas de aparcamiento en lugares cercanos a la almendra…
Los datos reflejan que la ciudad histórica se está quedando sin habitantes, y se convierte en un decorado de casas vacías a la espera del mejor postor, que precisamente resulta ser un hostelero (y se crea un nuevo hotelito con encanto) o una persona ajena al sector que al comprobar que esta es la única alternativa laboral y económica, decide convertir su casa en apartamentos turísticos. Monocultivo turístico que incide en la pérdida de diversidad.
Hay que cambiar y mejorar la política de protección y revitalización de la ciudad histórica o será la crónica de una muerte anunciada, según explica Xosé Allegue, técnico del Consorcio: A rehabilitación da rehabilitación

Modelos de ciudad:

Compostela debe recuperar la diversidad y la complejidad de la ciudad que proporcionan los habitantes de distintas edades y condición, negocios y comercios variados. Denostamos el “modelo Entremuros”, una calle con muchos vecinos y sin comercio, con 2 pubs emitiendo decibelios excesivos, preferimos el “modelo Mazarelos”, una plaza en la que conviven la hostelería y los comercios con los estudiantes, habitantes y turistas. Debemos recuperar la rúa de Entremuros para que abran allí comercios que den el servicio que tanto necesitan los vecinos y puedan instalarse también restaurantes o bares que siempre han sido y deben seguir siendo los grandes centros de socialización de la vida compostelana, sin necesidad de altavoces ni amplificadores, ni incumplimientos del horario de cierre. Reivindicamos todas aquellas actividades que enriquecen la ciudad y facilitan la vida a todos los que aquí vivimos y para los que vienen a visitarnos, actividades que generan puestos de trabajo y dotan a la ciudad de oportunidades, servicios y valor añadido.

Hospitalidad sí, pero no así:

Santiago es una ciudad hospitalaria y hostelera, por ser meta de un camino de peregrinación. Eso está en su ADN urbano. Compostela ha acogido desde hace siglos a peregrinos, turistas y visitantes con esmero y cuidado. Ese carácter propio la dota de una personalidad especial a la que nadie le pide que renuncie, lo único que advertimos es que con el monocultivo turístico y con actividades contaminantes basadas en el exceso y el desprecio a las normas de convivencia se destruye la ciudad. Una ciudad es un espacio habitado, en la que se desarrollan actividades comerciales y económicas que no pueden ser molestas para los que viven en ella.
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¿Cuestión musical?

Aparte de los problemas de contaminación acústica que se generan por la insonorización inadecuada de los locales no autorizados para tener amplificación o conciertos en vivo, también se pone en peligro la seguridad de las personas, al aumentarse los aforos descontroladamente y comprometerse recorridos de evacuación insuficientes. Como ya expusimos al Valedor do Pobo, Xunta y Concello, nos preguntamos: ¿Tendrá que morir alguien para que la opinión pública tome conciencia de la magnitud que alcanza esta dejación de funciones por parte del Concello de controlar y sancionar en caso de incumplimiento? El caso del Madrid Arena lo tenemos reciente y parece que no tomamos conciencia todavía de que las licencias se otorgan con determinados requerimientos para garantizar la seguridad de las personas.

Posiblemente legal, pero…

Solicitamos que en las licencias de los locales de hostelería quede constancia de la extensión efectivamente abarcada por las autorizaciones, pues es práctica común otorgar licencias que no se extienden a toda la superficie del local y que generalmente desamparan el desarrollo de la actividad en los sótanos. A pesar de ello, una vez recibida la licencia es habitual celebrar la actividad en cualquier punto del local, incluídos sótanos sin suficiente altura libre ni recorridos de evacuación adecuados. De esta forma los límites a la actividad impuestos por las licencias son burlados gracias al público desconocimiento de la extensión que abarcan las mismas.

Espacios culturales:

Compostela se ha dotado de decenas de magníficas salas de conciertos públicas y privadas, teatros y auditorios que cumplen las normas urbanísticas. Esos espacios garantizan que todos podamos disfrutar de la música en locales adaptados para ello. Locales en los cuales la actividad cultural no perturba el descanso de los habitantes. La música en vivo no peligra, peligra la animación gratuita en los bares, la valorización de las copas a través de esforzados músicos en precaria situación. No aceptamos que tenga que existir contaminación acústica para muchos, para que se beneficien y se lucren unos pocos. No aceptamos el encubrimiento de un negocio al margen de la legalidad con la música como disculpa o reclamo. La música no es un reclamo, sino una actividad artística y cultural. El modelo actual precariza a los artistas, incomoda a los vecinos y no genera melómanos. Eso sí, encarece las copas…. 

Tu música, mi ruido:

Existe una sentencia​ judicial en la cual el juez deja muy claro a la Asociación Cultural Cidade Vella ​que prevalece del derecho a la salud y el medio ambiente: 

“Finalmente, y en todo caso, ha de tenerse en cuenta el derecho de los ciudadanos a gozar de un medio ambiente adecuado, que es un derecho constitucional reconocido en el artículo 45 de la Constitución Española, acústicamente no contaminado, y que el derecho a la libertad de empresa ha de conjugarse con la protección a la salud y al medio ambiente; y que se trata de una competencia municipal a tenor de lo dispuesto en el artículo 25.1.f) de la Ley de Bases de Régimen Local”. 

Tu diversión, mi insomnio:

Unos lo llaman música y otros lo llaman ruido, pero lo que está muy claro es que el derecho a no soportar ruido PREVALECE sobre la pretensión de aquellos que quieren IMPONERNOS sus decibelios y vociferios.

Es una labor humanitaria en esta ciudad que cuida sus monumentos y zonas verdes pero descuida a sus habitantes.

……………………..

REPERCUSIÓN EN PRENSA:

La Voz de Galicia, 2 enero 2015:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2015/01/02/vecinos-entremuros-dicen-viven-noche-basurero-acustico/0003_201501S2C5996.htm

2015_01_02 lavozdegalicia_Vecinos de Entremuros dicen que viven de noche en un basurero acústico

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Enlace corto para difundir este post: http://wp.me/pmylv-fg

Otras lecturas complementarias: http://wp.me/pFyoO-fJ

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4 comentarios en “Entremuros y la ciudad histórica compostelana ¿Dinamizar o dinamitar?

  1. Solo conozco a un músico callejero. Un chico joven que toca la guitarra clásica SIN amplificación. Tiene la carrera de guitarra y No hace ruido. Hace Música. Da gusto escucharlo. Lo demás, es ruido.

  2. Miserables e intransigentes… preparense pues NO NOS VAN A CALLAR unos pocos estúpidos que no saben aceptar una convivencia pacífica y se erigen en improvisados críticos músicales e ignorantes gestores urbanísticos. Además de buscar u modelo que va, a toda marcha atrás, al contrario de lo que una ciudad eminentemente cultural necesita, se atreven a hacer juicios de valor y a poner por encima de las necesidades de sus prójimos sus propias cabezonerías. En una ciudad donde ningún concierto acaba más allá de las doce de la noche, ¿es tan grave para sus dormilonas cabezas llenas de intransigencia? Ustedes son la escoria retrógrada que amenaza esta ciudad y el trabajo de músicop y hosteleros que ya dificilmente llegábamos a fin de mes.
    Preparense, repito, pues si ustedes no nos dejan trabajar en paz… tampoco tendrán paz ustedes!.

  3. Es una falacia ese lema de “Cultura na Rua” acuñado por ciertas formaciones políticas , y ciertas agrupaciones de hosteleria nocturna (por que no la diurna?) en este Concello, ya que entienden por “rua” al recinto histórico y por que se entiende por Cultura toda clase de acontecimientos, a base de decibelios ambientales que no lo son. y por el contrario deterioran la calidad de vida ciudadana e incluso ponen en peligro el patrimonio monumental de nuestra ciudad, y ese si es Cultura.

  4. El ruído no solo se produce en locales de la zona vieja. Vivir cerca del Ruta o del Blaster, en el ensanch, es tener serenata todos los jueves, viernes y sabado hasta las 7 de la mañana!
    Conciliar la vida personal y la laboral empieza por el derecho y el respeto al descanso.

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