Sentencia condenatoria al Concello de Santiago. Local en rúa da Troia en 2006

Transcribimos íntegramente la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Sala de lo Contencioso-Administrativo condenando al Concello de Santiago ante el recurso de apelación presentado por el Concello por la sentencia de 25/02/2003 del Juzgado de lo Contencioso nº 1 de Santiago.

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EDJ 2006/482831. Tribunal Superior de Justicia de Galicia. Sala de lo Contencioso-Administrativo sec. 2º, S 15-6-2006 nº 564/2006, rec. 4151/2003. 

Antecedentes de hecho:

Primero.- Por el Juzgado de lo Contencioso nº 001 de Santiago de Compostela se dictó SENTENCIA con fecha veinticinco de febrero de dos mil tres en el procedimiento PO 0000134 con la siguiente parte dispositiva: “Fallo: Que con estimación del recurso contencioso-administrativo presentado por D. xxxxxx en relación con el Decreto dictado en fecha 12 de julio de 2001 por el Concejal delegado de Urbanismo, por delegación do Iltmo. Sr. Alcalde del Concello de Santiago de Compostela, en el expediente de Aperturas número 95/96, por el que se estima el recurso de reposición interpuesto contra el Decreto de la Alcaldía de fecha 24 de octubre de 2000, y se acuerda conceder licencia de apertura del café bar especial en la calle Troia número 6 bajo de Santiago, debo declarar y declaro el cual se declara nulo, debiendo la Administración demandada proceder al cierre del local litigioso, no haciendo expresa condena respecto de las costas causadas en este juicio”.

Segundo.-Por la representación del demandado se interpuso recurso de apelación contra dicha sentencia, en el que se solicitó se dictase sentencia revocando la de primera instancia y declarando la nulidad de la resolución administrativa impugnada.

Tercero.- El recurso fue admitido y se dió traslado del mismo a las demás partes con el resultado que obra en autos.

Cuarto.- Recibidos los autos en esta Sala, por providencia de fecha 11-04-06 se señaló para votación y fallo el día 8 de junio de 2006.

Quinto.- En la sustanciación del presente recurso se han observado las prescripciones legales.

Fundamentos de derecho:

Primero.- Se discutía en el recurso la validez de lo resuelto en un Decreto del Concejal Delegado de Urbanismo de Santiago mediante el que, tras un largo y complicado expediente, se había acordado conceder licencia de apertura para la instalación de un café-bar especial en la calle de la Troya nº 6 bajo de Santiago a D. xxxxxxxx, La Juez de instancia, en un pormenorizado y correctísimo estudio de todas las cuestiones relacionadas con esta cuestión, estimó el recurso interpuesto por un vecino de esta misma casa y declaró la nulidad de la misma, teniendo en cuenta toda una seria de argumentos que hacemos totalmente nuestros. Resumidamente, la sentencia expresa que la solicitud de licencia se había hecho en marzo de 1996, referida tanto a la actividad a desarrollar como a las obras para adaptar el local a este destino y uso, habiéndosele concedido la licencia de obra el 2 de junio de 1997, continuándose después los trámites del Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas (RAMINP), primero con el informe favorable de varios organismos, previo el cumplimiento de las medidas correctoras previstas. Se resalta después, de manera muy significativa, que, al haber comenzado el local a funcionar sin esta última licencia, los responsables de la Administración municipal actuaron de una forma totalmente permisiva, pues a pesar de las numerosas y continuadas quejas de ciudadanos que denunciaban de manera insistente que el local carecía de las más mínimas condiciones de aislamiento y que los ruidos y molestias a estos se sucedían de manera intensa y muy molesta, no adoptó ninguna medida adecuada y definitiva para su cese y corrección, dando ocasión con ello a una situación de crispación y enfrentamiento extremos entre el vecindario y el dueño del “pub” que, inxeplicablemente, se prolongó a lo largo de esos años, acabando por requerírsele, ya muy tardíamente, para que presentase certificación de empresa homologada para medición de ruidos que garantizase la insonorización del local, a lo que no atendió el dueño.

Segundo.- A partir de octubre de 2000 el ayuntamiento tomó la iniciativa para comprobar por sus propios medios si se cumplían las condiciones legales para la apertura, realizándose en ese mes, y en los siguientes varias pruebas técnicas de comprobación del nivel o intensidad del sonido del local, siendo muy desfavorables para el peticionario de la licencia las de 14 de octure de 2000 y las de 26 de marzo de 2001, por lo que inicialmente se le denegó la licencia, pidiéndosele de nuevo, a efectos de una posible subsanación, que presentase una compleja documentación técnica en la que se hiciesen constar las obras necesarias para una adecuada insonorización. En este estado de cosas, el 6 de julio de 2001, a las doce horas del mediodía, se realizó una medición exclusivamente dentro del local, haciéndose constar en la diligencia que el resultado de la medición no superaba los 85dB, pero sin hacerse medición de sonido ni en le vivienda que se tuvo en cuenta para la concesión, inmediatamente unos días después- el 12 de julio de 2001- de la correspondiente licencia de actividad, estimando el recurso de reposición del titular de la actividad contra la anterior resolución denegatoria, con la única justificación, en el derecho de concesión, de que aunque en las primeras mediciones no se habían cumplido los requisitos establecidos en la Ley 7/97, de Contaminación Acústica de Galicia, en las posteriores se comprobó que se habían subsanado legalmente.

Tercero.- Pero la sentencia, después de analizar las distintas características que se exigen para las distintas variantes de las licencias de actividad y de la irregularidad que supuso en este caso el hecho de haber concedido la licencia de obra antes de la licencia de apertura, en contravención de lo dispuesto en el art. 22 del Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales, valora correctamente que, habiéndosela denegado primera por falta de insonorización, pueda autorizársela después en sentido contrario teniendo en cuenta solo el resultado de una sola prueba que resultó haberse practicado en unas condiciones distintas a las practicadas en ese momento, omitiendo los rigurosos requisitos que para este tipo de comprobaciones exige la normativa municipal. El resultado de esa única prueba favorable al actor de 6 de julio de 2001, en el contexto de dos anteriores claramente desfavorables, y otras muchas posteriores a la concesión de la licencia, que también ponían en evidencia que se vulneraban los límites permitidos, imponían, lógicamente, la realización de nuevas pruebas de contraste, y reflejaban la total insuficiencia de la misma para una decisión tan importante, en la que estaba en juego la tranquilidad y seguridad de los vecinos, que se venía vulnerando flagrantemente desde hacía muchos años, con la particularidad, como ya se dijo, de que tal comprobación se había hecho de manera deficiente e impropia, tan solo en el interior del local y no en otros lugares en que también había que hacerla, y a una hora inadecuada, con la fiabilidad disminuida por el ruido exterior de esa hora de la mañana etc. Con razón dice la sentencia que en este tipo de licencias de actividad lo que prima es la autorización de funcionamiento del local en unas condiciones de estricto respeto a las normas de protección contra la contaminación acústica, que no se agota en la comprobación de las circunstancias que concurren en el momento de su otorgamiento, sino en la observancia rigurosa de todas las medidas exigibles para evitarla, que garanticen de manera objetiva y bajo una vigilancia continua que no se daña o molesta al vecindario. La solución justa era, pues, la dispuesta en la sentencia teniendo en cuenta todas esas consideraciones, frente a las que han de decaer todas las otras alegaciones que se hacen en el recurso, ya que se interpretaron debidamente las normas aplicables al caso, se valoró bien la noción de ruido objetivo, y se apreció correctamente la norma aplicable, que no era otra que la Ordenanza municipal de ruidos, vigente en el momento del otorgamiento de la licencia y a la que expresamente se refería una disposición transitoria de la misma, en el sentido de que comprendía todos los supuestos de licencias en curso, con la particularidad, además, como causa de denegación añadida, de que el local no tenía la superficie mínima exigible para poder dedicarse a esa actividad.

Cuarto.- Por lo expuesto, se desestima el recurso de apelación presentado, siendo preceptiva la imposición de sus costas procesales a la parte apelante.

VISTOS: Los preceptos citados y demás disposiciones de general y pertinente aplicación.

FALLO:

Desestimamos el recurso de apelación 0004151/2003 interpuesto por contra Sentencia de fecha 25 de febrero de 2013 dictada en el procedimiento PO 0000134/2001 por el Juzgado de lo Contencioso nº 001 de Santiago de Compostela, condenando expresamente a la parte apelante al pago de las costas procesales de esta alzada.

Contra esta sentencia no cabe recurso ordinario alguno.

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Noticias en prensa publicadas sobre este local H&S da rúa da Troia, 6 en Santiago. Son opiniones de los propietarios del local.

LaVoz

La Voz de Galicia 22/03/2003: Tildan de homófoba la decisión de cerrar el local HS de la rúa da Troia

Tildan de homófoba la decisión de cerrar el local HS de la rúa da Troia

Asociaciones de gays y lesbianas están dispuestas a movilizarse después de que el Concello decidiese cerrar y precintar el local HS, un pub de ambiente ubicado en el número 6 de la rúa da Troia.

El propietario, Tucho Pintos, explica que recibió una orden del Ayuntamiento para que cerrase, conforme a la sentencia dictada por la jueza del contencioso-administrativo número 1 de Santiago, en la que se declaraba nula la licencia de apertura concecida por el propio departamento de Urbanismo.La notificación de Raxoi, recogiendo la orden de la jueza, concedía un plazo de 48 horas para el cierre, con la advertencia de que, si no se cumplía, el pub sería precintado.Tucho Pintos señala que cerró el local en tiempo y plazo, tal como se lo ordenaron, pero que se encontró con la sorpresa de que, al día siguiente, la policía local lo precintó de todos modos. El hostelero está convencido de que detrás de esta medida existe un sentimiento homófobo, y que tal actuación no se llevaría a cabo en otro locales que, aun incumpliendo alguna ordenanza, no fuese de ambiente. Mañana presentará una denuncia en el juzgado por prevaricación contra el cargo político que ordenó el cierre y otra contra el Concello por los daños y perjuicios que, entiende, le provoca un precinto injustificado.

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LaVoz

La Voz de Galicia 05/09/2006

El propietario del pub HS denuncia que hoy será precintado de forma «ilegal» por el Concello

Antonio Pintos, propietario del local de ambiente HS (rúa da Troia), denunció ayer que espera que hoy el Concello precinte «ilegalmente» el pub. Según Pintos, un vecino denunció al Concello por conceder de forma incorrecta al local la licencia. La sentencia da la razón al vecino, con lo cual Raxoi tiene que dar un plazo de 48 horas para que el pub cierre y, si no lo hace, podría precintarlo.

El dueño del HS asegura que su establecimiento ha permanecido cerrado lunes y martes, pero que aun así será precintado. Por eso acusa al Concello de hacerlo de forma ilegal porque la sentencia no es firme, ya que aún no ha expirado el plazo de apelación. Para Pintos, Raxoi actúa así «sólo para hacerse la foto».

Se trata de un cierre más de tantos en las últimas fechas, pero para el propietario del HS, lo curioso es que el vecino «no nos denuncie a nosotros sino al Concello y que éste no se defienda».

Afirma que, si la Administración local resulta culpable, tendría derecho a una indemnización que rondaría los 150.000 euros

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elCorreoGallego

El Correo Gallego 08/09/2006: Cierra definitivamente el pub HS, uno de los primeros en izar la bandera arcoiri

Cierra definitivamente el pub HS, uno de los primeros en izar la bandera arcoiris

El pub HS, ubicado en A Troia, cerró ayer sus puertas para siempre. Se inauguró hace seis años, y fue el primero en Compostela en izar la bandera arcoiris de la libertad sexual. Sus dueños están tristes porque una denuncia vecinal, para ellos sin fundamento, y un supuesto error administrativo desencadenaron este final .

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Condenado el Concello de Santiago por negligencia y pasividad ante el ruido del Café Momo en diciembre 2008: 99.750 euros

El Correo Gallego y La Voz de Galicia publicaron el 30 de diciembre de 2008 la condena al Concello de Santiago por el ruido del local Momo de Virxen da Cerca.

El Ayuntamiento de Santiago ha sido condenado a pagar 99.750 euros a un vecino por su NEGLIGENCIA ante los ruidos que este soportó durante 11 años por la actividad de la terraza del Café Bar Momo. El afectado ya había recurrido la licencia para ampliación de café bar especial al local Momo, en el número 23 de Virxe da Cerca, concedida en el 2001 y que fue revocada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia en el 2006, en sentencia confirmatoria de la que había dictado en junio del 2003 el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Santiago.

Basándose en dicha revocación, el afectado planteó nuevo recurso contra el Ayuntamiento, en este caso por responsabilidad patrimonial, argumentando los daños y prejuicios sufridos como consecuencia de la actividad de dicha terraza, que, según una sentencia anterior, no respetó las condiciones proyectadas inicialmente y acabó convirtiéndose en un espacio «cerrado, ampliando de esta manera el espacio del local y destinándolo a la misma actividad de pub que el local original».

Esta última causa es la que ha dado lugar al fallo indemnizatorio por parte de la misma sala compostelana, al que habrá que sumar los intereses desde la reclamación administrativa, que se remonta a 1995, pues si bien la licencia anulada data del 2001, la actividad molesta comenzó a mediados de los 90, cuando se autorizaron obras en la terraza. La sentencia recoge que esta funcionó sin licencia hasta su concesión en el 2001, aunque finalmente fue revocada, lo que llevó a su cierre.

El fallo, que no es firme, data del pasado 22 de octubre y en sus fundamentos de derecho se considera manifiesta la «inactividad y permisividad» del Concello en el procedimiento tramitado. Además de recordar las causas que dieron lugar a la anulación de la licencia se apunta que en su momento no se llegó a practicar el precinto de la terraza tras el incumplimiento de la orden de cierre municipal.

El juez considera que la actividad de la terraza produjo ruidos, vibraciones, música a alto volumen y hasta altas horas de la madrugada, que afectaron al recurrente y a los demás moradores de la vivienda, y observa que es «incontestable la existencia de un daño moral, por mucho que la Administración demandada se empeñe en negar la evidencia del mismo». Añade que la «inobservancia de las medidas correctoras impuestas determina una negligencia de la Administración susceptible de encuadrarse en un funcionamiento anormal de la misma a los efectos de la presente reclamación» y que el dolor moral o sufrimiento no se acredita tan solo con una exteriorización del padecimiento.

La cuantificación de los daños morales en 99.750 euros, como solicitó el afectado, se basa en el coste que tendría el alquiler de una vivienda similar a la suya en el caso de haberse trasladado para evitar las molestias en esos once años, aunque no lo hubiese hecho así el demandante, que continuó en la suya.

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elCorreoGallego

El Correo Gallego 30/12/2008: Condenan a pagar 100.000 euros a un vecino afectado por el ruido. El PP denuncia que la sentencia se emite porque “el Ayuntamiento permitió” que un local nocturno de Virxe da Cerca siguiese abierto a pesar de las denuncias // La sentencia ha sido recurrida por Raxoi

LO ORDENA UN JUEZ
Condenan a pagar 100.000 euros a un vecino afectado por el ruido
El PP denuncia que la sentencia se emite porque “el Ayuntamiento permitió” que un local nocturno de Virxe da Cerca siguiese abierto a pesar de las denuncias // La sentencia ha sido recurrida por Raxoi

REDACCIÓN • SANTIAGO | 30.12.2008

Los concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Santiago denunciaron ayer que el juez condena a pagar a Raxoi “cerca de 100.000 euros a un vecino” que tuvo que soportar los ruidos y vibraciones que producía la música de un local de copas, ubicado cerca de su vivienda, en el año 2001.

Para el PP, esta sentencia se produce “debido a la pasividad del gobierno municipal en la aplicación de la normativa municipal de ruidos”.

Así, ayer la concejala responsable del seguimiento del área de Benestar Social del Grupo Municipal del PP, Paula Prado, convocó una rueda de prensa para denunciar estos hechos. Dijo que la indemnización que Raxoi deberá pagar es, en concreto, de 99.750 euros. Y el vecino que recibirá este dinero es un residente de la rúa Virxe da Cerca. Este hombre fue “víctima de la pasividad del gobierno municipal en la aplicación de la normativa de ruidos”, mantiene esta edil popular.

Paula Prado hizo especial hincapié en decir que se llegó a esta situación porque el gobierno local “escogió tomar partido por los infractores en lugar de por los vecinos afectados”. Además, la edil explicó que “el Concello tiene que pagar esta cantidad de dinero por la existencia probada de un daño moral no cuantificado económicamente al vecino”.

La condena que ha puesto el juez se calculó “teniendo en cuenta la renta de alquiler de una vivienda de características similares durante el tiempo que duraron los ruidos y las vibraciones sufridas”.

Por otro lado, la concejala Paula Prado lamentó que con esta vía salieran “de rositas” los infractores porque durante años “ejercieron la actividad de hecho irregular y ganaron mucho dinero”, así como también los miembros de la junta de gobierno local y el concejal de Urbanismo.

En un café bar

El Partido Popular de Santiago recordó ayer que estos hechos se remontan al decreto de la Alcaldía del 19 de julio de 2001, en la que se concedió la licencia para ampliación de “café bar especial a la cafetería Momo”. Y siempre según los datos facilitados ayer por el partido de la oposición, “ya antes, el 3 de julio de 1995, otro decreto autorizó obras ilegales para la instalación de una terraza en el recinto”.

Finalmente, el 22 de junio de 2006, “el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia declaró nulo el decreto de la Alcaldía de 2001”. Sobre esa base, el vecino afectado reclamó la responsabilidad patrimonial argumentando daños y perjuicios sufridos como consecuencia de las actividades realizadas por el café bar Momo.

Paula Prado recalcó que durante este tiempo se produjo “la permisividad del Gobierno Municipal” y la “negligencia de la Administración”. Y es que “las primeras denuncias se remontan al año 1995”. Había una gran número de intervenciones e informes tanto de la Policía Local como de la Nacional. En todas ellas, dice Paula Prado, “se acreditaban el elevado volumen de la música, la instalación de altavoces en la terraza, además de que el local no contaba por entonces con la correspondiente licencia de apertura”. Incluso, “en mayo de 2001 se dictó un decreto que obligaba a precintar la terraza porque “no tenía permiso y están probadas las molestias producidas”.

DESDE EL CONCELLO

“Continúan con la estrategia del enemigo”

Olga Pedreira, concejala de Rehabilitación y Casco Histórico, indicó ayer que “ha sido recurrida porque aún no es una sentencia firme, y se está hablando de dinero público”. En cuanto al Partido Popular, señaló que “continúan con su dinámica y estrategia de decir que el Concello es el enemigo del ciudadano, y nosotros no vamos a entrar en su juego contestándoles”.

“Estuvo cerrado durante varios años”

La edil de Seguridad Ciudadana, Marta Álvarez-Santullano también respondió ayer: “Esta sentencia se nos notificó hace unas tres semanas, y ha sido recurrida. La cantidad establecida por el juez es muy alta”. Por otro lado, hay que tener en cuenta que Concello emite entre 2.000 y 3.000 licencias al año, y que el Momo estuvo cerrado durante años .

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LaVoz

La Voz de Galicia 30/12/2008: El Concello de Santiago deberá pagar 100.000 euros por el ruido de un pub

El Concello de Santiago deberá pagar 100.000 euros por el ruido de un pub

LA VOZ 30/12/2008

El Ayuntamiento de Santiago ha sido condenado a pagar 99.750 euros a un vecino por su «negligencia» ante los ruidos que este soportó durante 11 años por la actividad de la terraza de un pub del casco histórico. El afectado ya había recurrido la licencia para ampliación de café bar especial al local Momo, en el número 23 de Virxe da Cerca, concedida en el 2001 y que fue revocada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia en el 2006, en sentencia confirmatoria de la que había dictado en junio del 2003 el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Santiago. Basándose en dicha revocación, el afectado planteó nuevo recurso contra el Ayuntamiento, en este caso por responsabilidad patrimonial, argumentando los daños y prejuicios sufridos como consecuencia de la actividad de dicha terraza, que, según una sentencia anterior, no respetó las condiciones proyectadas inicialmente y acabó convirtiéndose en un espacio «cerrado, ampliando de esta manera el espacio del local y destinándolo a la misma actividad de pub que el local original».

Esta última causa es la que ha dado lugar al fallo indemnizatorio por parte de la misma sala compostelana, al que habrá que sumar los intereses desde la reclamación administrativa, que se remonta a 1995, pues si bien la licencia anulada data del 2001, la actividad molesta comenzó a mediados de los 90, cuando se autorizaron obras en la terraza. La sentencia recoge que esta funcionó sin licencia hasta su concesión en el 2001, aunque finalmente fue revocada, lo que llevó a su cierre.

El fallo, que no es firme, data del pasado 22 de octubre y en sus fundamentos de derecho se considera manifiesta la «inactividad y permisividad» del Concello en el procedimiento tramitado. Además de recordar las causas que dieron lugar a la anulación de la licencia se apunta que en su momento no se llegó a practicar el precinto de la terraza tras el incumplimiento de la orden de cierre municipal. El juez considera que la actividad de la terraza produjo ruidos, vibraciones, música a alto volumen y hasta altas horas de la madrugada, que afectaron al recurrente y a los demás moradores de la vivienda, y observa que es «incontestable la existencia de un daño moral, por mucho que la Administración demandada se empeñe en negar la evidencia del mismo». Añade que la «inobservancia de las medidas correctoras impuestas determina una negligencia de la Administración susceptible de encuadrarse en un funcionamiento anormal de la misma a los efectos de la presente reclamación» y que el dolor moral o sufrimiento no se acredita tan solo con una exteriorización del padecimiento.

La cuantificación de los daños morales en 99.750 euros, como solicitó el afectado, se basa en el coste que tendría el alquiler de una vivienda similar a la suya en el caso de haberse trasladado para evitar las molestias en esos once años, aunque no lo hubiese hecho así el demandante, que continuó en la suya.

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